El faro de Cabo Trafalgar es un monumental faro de aproximadamente 34 metros de altura y torre troncocónica blanca, levantado en 1860 muy próximo a la torre almenara del mismo nombre.1 Está situado en el término municipal de Barbate (Cádiz) España.
En 1857 Eduardo Saavedra y Moragas recibió el encargo de realizar este faro, proyecto del que se conserva documentación original
En 1929 la torre se reformó en su fábrica, sobre todo el revestimiento exterior, a la vez que se renovó el aparato óptico y se mejoró la vivienda de los fareros. Se encuentra en un entorno muy dado al turismo y senderismo a pesar de los problemas de acceso existentes.
El viento, las dunas y un pasado enterrado bajo el fondo del mar envuelven al faro de Trafalgarde una atmósfera mágica. Sentarse a contemplar este bastión histórico, ubicado en la zona de Caños de Meca (Barbate), es toda una delicia cuando el sol comienza a ponerse.
Desde lejos, como si se tratase de un oasis en medio del desierto, se vislumbra la imponente silueta de 34 metros de altura del faro; blanca, impoluta ante la inmensidad. Se encuentra en un entorno bañado de dunas de color dorado, grandes playas y una vegetación que a veces llega hasta la arena.
Una pasarela de madera bordea la costa, cruzando los acantilados, desde donde se aprecian los diferentes tonos de azul que adquiere el mar debido a las corrientes.
Si te gustan losfaros y la historia, El Cabo de Trafalgar es tu destino. Aquí se levanta una torre blanca de forma cónica que se asoma a las aguas más emblemáticas de la costa de Cádiz, esas en las que tuvo lugar uno de los grandes combates de la historia naval, la Batalla de Trafalgar (1805), en la que el almirante Nelson derrotó a la flota franco-española.
Heredero directo de la torre de vigilancia que allá por elsiglo IX levantaron los árabes y con cuyos restos aún hoy día comparte protagonismo, el Faro de Trafalgar se alza sobre el Tómbolo de Trafalgar, patrimonio geológico andaluz. Su ‘mirada’ se proyecta sobre unas aguas en las que, a partir de mayo, los grandes bancos de atunes rojos acuden a su reencuentro con las milenarias almadrabas gaditanas.